La Buenos Aires tradicional: Plaza de Mayo, San Telmo, La Boca y Recoleta

En el sur, la mística originaria. En el centro, la populosa vida cotidiana. En el norte, los aires chic. Coordenadas de una urbe histórica.

Buenos Aires nació en el sur, sobre una de las pocas barrancas naturales de la ciudad, en las tierras que hoy ocupa el Parque Lezama. Aunque como centro vivencial de la ciudad se considera a la Plaza de Mayo que concentra a su alrededor a los principales edificios de gobierno, religiosos y civiles. Desde allí, y hasta el Congreso, la Avenida de Mayo -una arteria que contiene la historia argentina- opera como el “decumanus máximo” de una ciudad romana. Por su parte, San Telmo contiene todo el sabor de la capital imaginada: calles empedradas, casas de estilo italianizante, negocios de antigüedades repletos de lámparas de Murano, discos de vinilo y collares de perlas, hoteles boutique, cafés entrañables. Hacia el río, el barrio de La Boca alberga la Buenos Aires mítica: el tango y el fútbol conviven entre casas de chapa pintadas de colores y fundaciones artísticas de vanguardia. Tierra de inmigrantes y reducto secreto de pintores, luce una de las postales turísticas más reconocidas de Buenos Aires: Caminito, calle de artistas. Hacia el norte de la ciudad, el barrio de la Recoleta representa el mejor testimonio de la Buenos Aires chic, una ciudad inspirada en el París de Haussmann. Aquí están las embajadas, los grandes hoteles, las tiendas internacionales, las galerías de arte, el cementerio que contiene las tumbas de próceres de la Independencia, presidentes, políticos, militares, científicos, artistas y celebridades; y una serie de importantes museos, monumentos y las más representativas construcciones.

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