La Rioja a través de la Ruta 40

Un camino que atraviesa pueblos históricos y suelos de todos los colores: el Parque Nacional Talampaya y Laguna Brava; olivos, viñedos y nogales.

La mítica Ruta 40, la más extensa y espectacular de la Argentina -une el país de sur a norte a lo largo de 5.344 km desde Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz, hasta La Quiaca, en la provincia de Jujuy-, atraviesa en La Rioja algunos de los sitios más intensos de su histórico trazado. Pasa por Villa Unión -punto de partida para las excursiones que invitan a conocer el Parque Nacional Talampaya (Patrimonio de la Humanidad) y la Reserva Provincial Laguna Brava-, sube por la impactante Cuesta de Miranda, en Chilecito, y cruza los pueblos de Famatina y San Blas de los Sauces.

El pueblo de Villa Unión es uno de los centro de servicios más importante del Valle del Bermejo, el corredor en el que se encuentra emplazado, hacia el sur, el Parque Nacional Talampaya (Patrimonio de la Humanidad). También desde Villa Unión parten, hacia el norte, las excursiones a la Reserva Provincial Laguna Brava, un verdadero paraíso de colores minerales, flamencos rosados y manadas de vicuñas.

La Cuesta de Miranda, un hermoso camino de montaña rodeado de enormes cardones, conecta por la Ruta 40 las localidades de Villa Unión y Nonogasta, atravesando pintorescos pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. Al pie de las sierras del Famatina, en Sañogasta se degustan las nueces más ricas de la Argentina. El paisaje de nogales atraviesa todo el pueblo entre subidas y bajadas que llevan hasta la iglesia de San Sebastián, una de las más antiguas de La Rioja. En Famatina, la belleza del paisaje se complementa con propuestas de turismo aventura: trekking, montañismo y parapente. Cuando la Ruta 40 empalma con la Ruta 147, a la altura de Nonogasta, el escenario se puebla de viñedos. Hacer un alto en el camino para disfrutar del rico fresco Torrontés riojano es un placer que el viajero agradecerá. Más adelante espera Chilecito con sus atractivos histórico-culturales. Finalmente, en el extremo norte de la Sierra del Velasco, limitando con Famatina hacia el sur y con la provincia de Catamarca hacia el norte, San Blas de Los Sauces invita a los visitantes con sabrosos duraznos e imperdibles olivas.

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