Tren a las Nubes: sobre rieles y muy cerca del cielo

Un asombroso viaje de altura atravesando campos de cardones, bosques de alisos y pueblos de pastores. Paisajes para los que no alcanzan las palabras.

El Tren a las Nubes es uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo. Parte desde la ciudad de Salta (a 1.187 m.s.n.m.) y finaliza en el Viaducto La Polvorilla (a 4.220 m.s.n.m.). En su trayecto recorre un camino que lleva hasta las nubes y da tiempo suficiente para disfrutar de paisajes cambiantes, desde los verdes cerros del Valle de Lerma, en el que se encuentra ubicada la ciudad de Salta, hasta la inmensidad desolada de la Puna. Una experiencia cultural y paisajística inolvidable que en sus orígenes fue el resultado del anhelo por conectar a Salta con Chile a través de la Cordillera de los Andes. El ingeniero estadounidense Richard Maury, quien estuvo al frente del proyecto, planeó en los años ’20 un trazado singular que se sostiene desde entonces sobre un sistema complejo de rulos, zig-zags, viaductos, túneles y espirales y que hoy resulta en uno de los viajes más asombrosos del mundo.

A bordo de un tren que cuenta con todos los servicios necesarios para que la experiencia sea realmente placentera, el viajero parte a primera hora de la mañana de la ciudad de Salta, atraviesa el Valle de Lerma, se interna en la Quebrada del Toro y arriba a ese territorio inmenso que es la Puna. El tren tiene dos paradas, ambas casi al final del trayecto. La primera es, sin dudas, la de mayor impacto: el Viaducto La Polvorilla. Es aquí donde la inmensidad de la Puna y de la obra ferroviaria emprendida por Maury se despliegan en toda su magnitud. El tren llega a La Polvorilla con la locomotora empujando a la formación desde atrás (poco antes de llegar al viaducto es desprendida y pasada al final de la formación para facilitar el retorno). Este viaducto se levanta a 63 metros de la tierra y traza una curva de 224 metros de longitud. Al finalizar el trayecto, los pasajeros pueden bajar, sentir el aire limpio y frío sobre la cara, caminar despacio, acostumbrando el cuerpo a la altura, y tomar fotografías alucinantes que atestiguan la llegada a las nubes. La segunda parada es en San Antonio de los Cobres, un antiguo pueblo donde se pueden conocer el estilo de vida y algunas de las expresiones culturales de la región: bailes y músicas tradicionales, artesanías y tejidos de lana de llama, vicuña y alpaca. Desde aquí, el viaje continúa en bus de regreso a la ciudad de Salta.

El tren recorre un trayecto de 217 km, a una velocidad de 35 km/h. Cuenta con un coche comedor, consultorio médico, audio, video y servicio de guías bilingües. Se parte de Salta a primera hora de la mañana y se regresa en bus alrededor de las 9 de la noche, atravesando la Quebrada del Toro, con una parada en el hermoso poblado de Santa Rosa de Tastil para conocer el Museo de Sitio.

IMPORTANTE: Es aconsejable reservar los boletos con anterioridad debido a la alta demanda. El Tren a las Nubes no opera durante los meses de verano (época de lluvias). Se recomienda llevar ropa de abrigo, cenar liviano la noche anterior y asegurarse un buen descanso previo para poder disfrutar de una de las experiencias turísticas más increíbles que brinda Salta.

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